Archivar para el mes “diciembre, 2011”

Balance de un año

Vamos terminando el 2011 y nos disponemos a comenzar un nuevo año. Dejamos atrás un 2011 que ha sido muy intenso. Seguro que se nos quedan grabadas en la retina las imágenes de los países islámicos que han mostrado su anhelo de mayor libertad, las duras imágenes del tsunami en Japón y lo cuestinable de la energía nuclear, el desenlace de la busca y captura de bin Laden, los indignados de la puerta del Sol que nos recordaron al menos que todos tenemos que implicarnos en mejorar las cosas, la crisis humanitaria del Cuerno de África, la creación de Sudán del Sur, el cambio político en España, Grecia, Italia, las cifras tan desesperantes de la crisis…

Basta pararse a pensar un poco para darnos cuenta de que vamos siendo testigos de una historia humana, que a veces nos desborda, pero en la que tenemos que ir tejiendo nuestra propia historia.

Hoy me he quedado soprendido por un dato bastante curioso: el fútbol ha acaparado el rankin de los veinte programas de televisión con mayor audiencia del año: http://noticias.lainformacion.com/deporte/copa-nacional/el-futbol-acapara-los-veinte-programas-mas-vistos-de-2011-en-television_yOmGmHtGixv5Rh2QfsebG/.

Al menos espero que nos dé algo que pensar. No quiero decir que dejemos de ver fútbol, o que dejemos de divertirnos. Pero sí que pensemos en cuánto tiempo e interés dedicamos a cada cosa.

Yo intento ver el mundo cada día de una manera escolapia. ¿Cuál es esa manera? Pues como Calasanz. Él, paseando por Roma, se conmovió con una realidad que todos evitaban mirar. El vio a los niños sin futuro y les dio un futuro. Se comprometió con lo que otros no querían ni mirar.

Para el 2012 deseo algo muy concreto: que nos esforcemos en bajar la audiencia de los partidos de fútbol y subir la de aquellas realidades de injusticia o de esperanza que nos rodean.

La bondad puede cambiar el mundo

Nos puede parecer un mensaje demasiado sencillo, quizás un poco ingenuo… Pero encierra mucha fuerza. Diría incluso que es la verdad más fuerte con la que contamos. Que la bondad puede cambiar el mundo. O lo que es lo mismo, que si dejas que cambie tu corazón, cambiarán tus actitudes y cambiará todo a tu alrededor. ¿Imagináis que pasaría si todos nos dejásemos arrastrar por esa corriente de bondad?

A lo mejor es el gesto más importante que puedes hacer esta Navidad. En realidad, acoger a Jesús es acoger su bondad, dejar que él nos transforme el corazón. Un corazón transformado es un corazón despierto y comprometido. Y eso es lo que más necesita nuestro mundo herido.

Puede que este vídeo os motive un poco para comprender a qué me refiero:

El logo de “Multiplicando vida”

Seguro que muchos ya lo habréis visto por el cole, por los locales, en algún papel… Es el logo que hemos presentado para señalar este año 2012 que está a punto de empezar.

“Multiplicando vida” es el lema que hemos elegido los escolapios para este año, porque queremos y creemos que podemos seguir multiplicando nuestra vida por todos los rincones del mundo. Yo me emociono cuando escucho los nuevos proyectos que hay de llevar nuestra vida escolapia a otros países en Asia, África… Y me quedo pensando en aquellas palabras de Dios al profeta Isaías: “¿A quién enviaré?”

Este logo quiere representar un poco todo esto. Sobre todo reflejar lo que somos y queremos ser los escolapios:

  • La C del medio es la C de Calasanz, pero se nos pueden ocurrir más cosas (compromiso, cariño…).
  • Las figuras que van del centro hacia fuera son personas de diferentes colores: expresa la pluralidad. Y siempre hay una silueta más grande que precede a la pequeña: es el compromiso de los escolapios, la educación, ir dando vida, haciendo crecer a los pequeños.
  • Y todo el logo tiene forma de espiral. Expresa el dinamismo, la vida que crece, la vida de Dios, que nos lleva de nuestro ombligo hacia los demás, hacia el compromiso.

Propongo que contestéis a este post con más ideas que se os ocurran del logo. ¡Ánimo!

La vida escolapia en Almanjáyar

No dejo de sorprenderme cada día por lo que veo desde mi ventana, por las situaciones que me encuentro cada sábado cuando vamos a recoger a los niños de Pechivirí para pasar la mañana con ellos. Como escolapio me siento afortunado de poder vivir y trabajar en un ambiente tan necesitado de “alma escolapia”.

M. y L. son hermanos, su padre está en la cárcel, su madre prácticamente no existe. Viven con su abuela, o más bien podría decirse que “mal-viven” con su abuela. Casi todos los sábados nos los encontramos haciendo trastadas por la calle, poco aseados, viendo y haciendo cosas que nadie que quisiera educar bien a sus hijos permitiría. Aquí se convierte en normal lo que de normal es “anormal”: fracaso escolar, malnutrición, paro, trapicheo, drogadicción… Un verdadero gueto social en medio de nuestra ciudad, algo que nadie quiere ver ni pensar. Para la mayoría de los granadinos, Almanjáyar simplemente no existe.

Y aquí está nuestra pequeña comunidad escolapia. Viviendo, trabajando, jugando, educando… No sé qué alcance puede tener nuestro trabajo en medio de tantas necesidades. Pero al menos me siento muy agradecido cuando veo que estamos haciendo visible y existente esta realidad, que como ya he dicho, “no existe” para muchos. Los voluntarios que vienen aquí cada sábado me suelen decir que “esto cansa mucho, pero llega un momento que no puedes dejarlo”. Es que cuando algo te toca el corazón…

Ayer pasamos el día en el cortijo de la Zubia. Fue un día muy bonito: cantamos, hicimos galletas, unos amuletos para protegernos de Shere-khan. Y al final Akela en persona nos visitó para darnos algunos consejos. Cuando regresé a casa solo pensaba en la fuerza que tiene el cariño, la dedicación y la vida puesta como regalo para los demás.

Feliz Navidad…

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