Archivar para el mes “febrero, 2012”

Primera semana de Cuaresma. Multiplicando Vida

Jesús siente el impulso hacia el desierto. Como nosotros tantas veces. El impulso, las ganas, la necesidad de pensar las cosas más a fondo, de sentir de otra manera. El desierto. Repasar, saborear, repensar lo que hago, las compañías, los sentimientos. Volver a lo más auténtico, a lo que me ha dado y sigue dando vida de verdad. Ser fiel a mí mismo, a las mejores llamadas, a lo que puedo colaborar, a lo que se me necesita…

Sintiendo también la tentación de pasar de largo, de no hacer caso, de entretenerme en mis cosas, de darme más tiempo…

Jesús se pone en marcha. Vuelve a la vida; el arresto de Juan, la situación de Galilea, la confianza que le despierta el eco de la buena noticia en su corazón, le aceleran.

Dame Señor tu fuerza para ponerme en camino. Que la alegría del Reino,  la Buena noticia me saque también del desierto.
Quiero escuchar tu voz:

“Es la hora.  YA.  NO ESPERES MÁS. El plazo se ha cumplido”

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Noticia escolapia: multiplicando vida…

Hola de nuevo a tod@s! Publicamos también aquí una nueva noticia escolapia: el encuentro que tuvimos el fin de semana pasado en Vitoria-Gasteiz y Pamplona-Iruña del Proyecto Multiplicando Vida. Nos manda la crónica Nacho García Navarrete, monitor de los grupos de Granada, que estuvo disfrutando del encuentro aquí en Pamplona. Esperamos que os guste. Un saludo!!

El fin de semana del 17 al 19 de febrero se ha llevado a cabo la segunda convivencia del proyecto Multiplicando Vida. Éste está dirigido por los escolapios de la provincia de Emaús y nos lo han ofrecido a algunos de los grupos de catecumenado de Granada, Sevilla, Vitoria y Pamplona, aunque unos cuantos optaron por desertar en este último encuentro. En esa ocasión participamos Rubens de Sevilla y Blanca, Leo, Alba, Jaime, Carlos y Nacho de Granada.

Se han hecho remodelaciones y definitivamente quedamos 2 grupos: Uncía y Landriani. Los primeros se han reunido en Vitoria, en la comunidad escolapia y por otro  los Landriani, que hemos estado en Pamplona.

Tras 12 horas intensas de viaje en autobús, llegamos a la esperada ciudad a las 6:30 de la mañana. Nos recogieron Antonio Entrena y Jesús Elizari para llevarnos a su casa y, tras un Colacao calentito, nos volvimos a acostar. A las 10:30 estábamos desayunando, dispuestos a recorrer Pamplona de mano de Antonio. Por la tarde, conocimos el proyecto Ikaskide, donde estuvimos jugando con los chavales, ayudándoles con los deberes, leyendo y haciendo algún que otro improvisado truco de magia. De ese momento nos sorprendió la confianza que en pocos segundos nos brindaron los niños. Al volver a la casa, tuvimos un rato de reunión seria donde escribimos en nuestros cuadernos lo que habíamos vivido en ese día. Por la noche, los granadinos implantamos la tendencia obsesiva del juego de cartas Jungle Speed.

Al día siguiente, amanecimos con la llegada tardía de dos compañeras granadinas, Leo en Vitoria y Blanca en Pamplona. Los Landriani tuvimos una gymkhana con los chavales de Ikaskide que consistía en varias pruebas muy divertidas, un pequeño taller de magia y un montón de canciones recopiladas por las distintas ciudades. El reencuentro con los niños fue genial, aunque tambien conocimos a otros muchos nuevos. Al terminar con las canciones, nos despedimos de ellos con mucha pena. De vuelta en casa, dimos otro pequeño paseo por Pamplona para que Blanca la conociera, y aprovechamos para comprar algunos recuerdos y alguna botellita de exquisito “Patxarán”.

Por la tarde tuvimos otro rato de reunión, en el que escribimos las sensaciones del día a modo de oración para ofrecérselas al Padre y leímos una carta de Pedro Aguado, destinada a jóvenes como nosotros.

Por la noche nos fuimos de bautizo al colegio, donde nos unimos con los Uncía, para ver los locales de Mikel Gurea, Laguntzak y Bidean. Tras la misa, la comunidad Lurberri nos invitó a un suculento piscolabis en el comedor del cole, y en casa tuvimos unas horas de cantos efusivos de misa con la guitarra en las que cantamos las canciones más bonitas de las eucaristías de cada ciudad, acompañadas de una copita de Patxarán de la tierra para celebrar el fin de semana que ya se acababa.

El domingo nos levantamos a las 9:30 para asearnos y desayunar y luego tener la última reunión a modo de oración, en la que cada uno dimos gracias por las cosas que aprendimos en esos escasos 3 días. Tras esto, nos despedimos de la comunidad y nos juntamos con los Uncía en Vitoria para coger el autobús a Madrid.

El viaje se hizo bastante largo, ya que cargábamos con una pesada sensación de tristeza al abandonar la segunda convivencia del Proyecto Multiplicando Vida. Ya en Granada, Ion Aranguren nos recogió en la estación y nos dejó en nuestros respectivos destinos.

Como conclusión, podemos decir que ha sido un gran fin de semana, que no ha consistido simplemente en sumar otra experiencia, sino que nos ha abierto la mente y nos ha permitido conocer un poco más de cerca la vida escolapia, dejándonos una sensación maravillosa. Hemos aprendido una buena forma de MULTIPLICAR VIDA.

Enero: mes de la paz

Hola amigos y amigas de la Revista Emaús! Con un poco de retraso, publicamos este nuevo “post” sobre la celebración del mes de la paz. Como algunos sabéis, en enero solemos conmemorar la Semana de la Paz en todos nuestros coles escolapios. En Pamplona-Iruña, con los grupos de Bidean, solemos celebrarla haciendo un encuentro especial, la “Bakegintza” (“acción por la paz”, en euskera). Así, os ponemos aquí una entrevista de uno de los chavales de estos grupos, Eduardo Pelegrí, donde nos cuenta un poco qué le pareció el encuentro y cómo lo vivió. Esperamos que os guste. ¡Un saludo!

Eduardo Pelegrí es un chico del grupo de Bidean 2, de 4º de ESO de Pamplona-Iruña. Hace poco, los grupos de Pamplona, con motivo de la Semana de la Paz, tuvieron una actividad más especial, la Bakegintza. Por eso, hemos querido hacerle esta entrevista para saber un poco más qué cosas hacen en su grupo y para que nos pueda contar en qué consistió esa actividad.

Hola Edu, ¿qué tal estás?

Bien, bien, a gusto.

Lo primero de todo, para los que no sepan, ¿podrías explicarnos qué es eso de los grupos de Bidean? ¿Qué significa “Bidean”?

“Bidean” significa “camino” en euskera y nos llamamos así los grupos que van desde 3º de ESO a 2º de Bachiller de aquí de Pamplona-Iruña. Se llaman así porque pensamos que estar en un grupo nos sirve para dar pasos poco a poco y llegar a ser lo que queramos en la vida.

¿Cuándo es el momento en que pasas a ser de Bidean?

En el campamento de verano, en la casa de Txamantxoia, donde, después de una travesía por los Pirineos, al final casi del campamento, hacemos la Promesa. En ese momento, nos comprometemos delante de todos los de Mikel Gurea a hacer cosas que nos ayuden a ser mejores personas. Con la Promesa se deja de ser de Mikel Gurea y se pasa a ser de Bidean.

Entonces, antes de ser de Bidean, estabas en los grupos de Mikel Gurea, ¿no?

Si, ¡claro!

¿Y te gustó hacer la promesa?

Me gustó mucho. Fue un momento muy bonito.

Bueno, y hablando ya de tu grupo, ¿cuántos sois en vuestro grupo y qué habéis hecho en estos meses?

Actualmente somos 26 y hemos hecho muchas cosas. Una de ellas fue por la Semana Escolapia donde colaboramos en el Túnel del Tiempo, una actividad para los más pequeños del cole. Era un recorrido por algunas salas del colegio donde había varias pruebas y les enseñábamos muchas cosas sobre Calasanz. Se lo pasaban muy bien.

Y aparte de todo eso, ¿habéis hablado de algún tema durante el año?

Sí, sobre todo hemos hablado de cómo hacer un grupo mejor de Bidean y si estamos a gusto con nosotros mismos.

¿Y estáis contentos en el grupo?

Sí, estamos muy contentos y nos gusta a  todos estar en Bidean.

Me imagino que habréis tenido algún campamento o alguna salida en todo este tiempo, ¿no?

Si, al principio de curso tuvimos el Paso, donde conocimos a nuestros monitores actuales, Maite y Antonio. Luego, tuvimos una salida a Azkona donde disfrutamos juntos de un día de grupo. En Navidad también tuvimos nuestro campamento en Irañeta. Eso fue lo más bonito. Allí hicimos muchas cosas. La más importante fue hablar de la amistad, de cómo son nuestros amigos y cómo ser mejor amigo de todos. Nos sirvió mucho para pensar sobre nosotros mismos y conocernos mejor. Además, al final del campamento, en la velada, cada uno dio a su “amigo invisible” un regalo que había preparado anteriormente. Ese también fue un momento donde estuvimos a gusto y donde demostramos que somos un grupo muy unido.

También me han contado que hace poco tuvisteis una actividad especial, la Bakegintza (“acción por la paz”, en euskera). ¿Qué fue eso?

La Bakegintza fue una actividad especial que hicimos en la Semana de la Paz donde nos reunimos todos los grupos de Bidean, de los dos coles de Pamplona, los del nuestro y los de La Compasión. Hicimos varios talleres para pensar un poco sobre la paz en el mundo, los conflictos que existen, cómo podemos ayudar a que se solucionen…

¿Y te gustó? ¿Qué fue lo mejor?

Me gustó mucho y lo mejor fue una dinámica que nos sirvió para ver las diferencias entre los países, especialmente entre ricos y pobres. Primero conocíamos un poco la situación y luego teníamos que hacer unos teatros por grupos. Fue muy interesante.

Bueno Edu, ¿y cómo resumirías en una frase qué significa estar en Bidean?

A mí estar en Bidean me ayuda a ser mejor persona, a compartir más y a estar mejor con todo el mundo.

Y Edu, para acabar, ¿qué mensaje quieres decir a los que están leyendo esta revista y que no están en grupos?

Pues que está muy bien apuntarse, es muy divertido. Las reuniones están bien, pero los campamentos y salidas son lo mejor. Allí disfrutamos mucho y nos sirven para conocernos mejor entre nosotros y hablar de cosas que no solemos hablar. Además, soñamos muchas veces con ser algún día monitores y poder ayudar a chavales, que también está muy bien.

Un vídeo que da mucho que pensar…

Hola amig@s del blog revistaemaus:

Quiero compartir con vosotros un vídeo que nos ha hecho pensar un montón. Lo vimos en una reunión de los grupos de Lurberri (gente de más de 18 años) aquí en Pamplona. Son sugerentes las imágenes y la canción. La canción se llama “rien ne m’étonne” (nada me extraña) y es del cantante de Costa de Marfil Tiken Jah Fakoly. De la letra me ha impactado que nada de lo que dice es gratuito: todos los versos son conflictos reales o son hechos recientes, unos más conocidos y otros de los que nunca salen en los periódicos.

Podemos comentar qué os ha parecido la canción.

En un martes “normal”…

Hace poco me pasó una cosa bastante bonita, de esas que te emocionan por dentro… Era un martes cualquiera, de esos de invierno, que aquí en Pamplona suelen ser bastante fríos. Y era por la tarde, una de esas tardes donde tenemos bastantes cosas, donde me toca ir de un lado a otro (muchas veces en bici, que se va más rápido…, jeje). Después de salir de mi clase de Reli con los de 6º en el colegio de aquí, fui a”Ikaskide”, un refuerzo  escolar que tenemos en el Casco Viejo de Pamplona y donde ayudamos a hacer las tareas cada tarde a más de 20 chavales.

Llegué allí, saludé a los chavales que fueron llegando, a los monitores también, nos fuimos acomodando todos… Era una tarde que parecía “normal”, cotidiana: de resolver dudas de matemáticas o de lengua, de animar a los chavales a que leyesen algún libro… y también de intentar tratar a todos con cariño, de “reñir” a los que se despistaban…Y después de bastante rato de tareas, decidimos salir al patio interior donde a veces jugamos todos juntos… Lo malo es que, como ya he dicho, hacía frío y ya era de noche (serían cerca de las 19h o así) y algunos chavales salieron sin chaqueta a la calle. Entonces, antes de empezar un juego que había preparado una monitora, un chaval me dijo: “¡Antonio, eres un sol!”. Y me dio un abrazo, intentando que le diese un poco de calor, ya que se estaba literalmente “helando”…Yo, desde luego, que me emocioné por dentro. Escuchar sus palabras, sinceras y dichas con mucho cariño, me hizo mucha ilusión. “Vamos, te acompaño a coger la chaqueta”, le dije…

Más tarde, cuando llegué a casa, comenté lo que había vivido con los de mi escolapios de mi casa (Juan, Jesús, Eloy y Óscar, no sé si los conoceréis…). Y conforme lo iba pensando, más agradecía en mi corazón a Dios lo que había vivido, en mitad de un día que parecía que iba a ser normal… Me recordó todo a dos frases de Jesús. La primera es esa tan conocida de “el que acoge a uno de estos niños en mi nombre, a mí me acoge…” (Mc 9, 37) . Yo la verdad es que me sentí así: que en el abrazo de ese chaval Jesús me hablaba al corazón y que yo, al abrazarle, le devolvía el gesto… Pero sobre todo me acordé de una frase que descubrí hace poco del Evangelio: si queréis a los demás verdaderamente, empieza diciendo, “seréis hijos de vuestro Padre del cielo, que hace salir su sol sobre malos y buenos y hace llover sobre justos e injustos…” (Mt 5, 45). Así quiero ser yo, pensé. Ser un “sol”, como me había dicho ese chaval, para todos, especialmente para los más pequeños… Llevar a los demás esa “lluvia”, ese agua que te llena de vida, que sólo te la da Jesús… Y sobre todo ser el escolapio que los demás necesiten, sobre todo los chavales, para poder hacer realidad lo que dice la canción: “como un padre, para el que no tuvo padre; como hermano para el que no tuvo hermano; como amigo para aquel que en esta vida no ha conocido el cariño de un amigo”. Menos mal que iba a ser una tarde de martes “normal”…

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