Archivar para el mes “octubre, 2014”

El tesoro escondido… te atreves a buscarlo?

El Reino de Dios se parece a un tesoro escondido en un campo que un día un hombre encuentra. Cuando lo descubre, lo vuelve a esconder y, lleno de alegría, vende todas sus posesiones para comprar aquel campo (Mt 13, 44-45). 

Hace dos semanas, me invitaron a ir a las convivencias de 4º de la ESO del colegio de la Compasión, en Pamplona, para hablarles de mi vida y, desde ella, darles algunas pistas para descubrir la propia vocación. Como tantas veces, empecé con esta parábola de Jesús: un hombre que descubre un tesoro en el campo; lo vuelve a enterrar (porque las cosas que están enterradas en un sitio son, en aquella época y hoy también, del dueño de la tierra), y con gran alegría, vende lo que tiene y compra el lugar, para desenterrar de nuevo el cofre… Entonces, ¡el tesoro es suyo!

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Para mí y para todos los escolapios, la vocación es ese tesoro. Es el sueño de Dios para tu vida, lo que te va a hacer plenamente feliz y va a hacer que trabajes para que los demás sean tan felices como tú, lo que va a dar sentido a todo lo que hagas, la llamada que Jesús nos hace para vivir desde lo mejor de nosotros/as mismos/as… No sólo es una profesión o aquello a lo que te vas a dedicar, sino es la forma de vida, el estilo desde el que quieres vivir, para hacerlo siempre desde lo mejor de ti… y para los cristianos, al ser algo tan profundo y bonito, es algo que sólo puede venir de Dios, el que ha soñado con nosotros desde siempre y nos llama a vivir en plenitud, al estilo de Jesús y su Evangelio…

Además de estar super a gusto con esa clase de 4º A, jejeje, tengo que deciros que acabé emocionado… Pensé mientras hablaba que tenía muchísima suerte de haber encontrado, gracias a muchas cosas (mi colegio, mi familia, los escolapios que me han acompañado, tantos monitores…), mi verdadero tesoro, ser escolapio; y que de verdad no lo dejaré por nada del mundo… Y también me emocioné pensando que los escolapios tenemos que ser expertos en esto: en ayudar a los chavales y jóvenes a descubrir su tesoro, la vocación a la que están llamados… Ojalá podamos hacerlo esto día a día, con toda la gente con la que estamos, de la que somos monitores, y a la que buscamos contagiar esa alegría y esa sed de más, de estar en búsqueda y de querer vivir desde lo mejor de uno mismo, desde la propia vocación…

Por eso, hoy os escribo estas líneas, queridos amigos de la Revista Emaús, porque quiero compartir con vosotros la gran alegría que ha supuesto para mí el haber encontrado mi tesoro, ser escolapio… Llevo ya 7 años en esta gran aventura (primero como “de prueba” y estos últimos años ya convencido) y os puedo decir que han sido los mejores 7 años de mi vida y que no los cambiaría por nada… ¡¡Y los que me/nos quedan por vivir aún!!… Y por compartir con todos los compañeros de camino (aquí, pero también en Granada, Vitoria, Bilbao, Zaragoza… y también Bolivia, Brasil y un larguísimo etcétera), los escolapios, hermanos que Dios ha puesto en mi vida… pero también ¡¡con vosotros/as!! 

Así que dar gracias por el tesoro de la vida escolapia y por todas las “perlas” que tiene: la vida compartida con otros, en grupo y comunidad; el dar tu tiempo por los demás, sabiendo que recibes siempre más; el tener un vida feliz y llena de sentido; el saber que puedes vivir el Evangelio, vivir al estilo de Jesús; la suerte de poder elegir tu vida, de sentirte muy libre y de querer invertir esa libertad en   los chavales y en los más pobres; el vivir desde lo mejor de ti mismo, desde esa llamada de Dios, desde lo que sueña para ti; el arriesgar y no arrepentirte…

Para ti Dios también tiene un tesoro preparado, una llamada… ¿Te atreves a buscarlo? 

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Ya lo estás viendo

P1120962Llevamos más de un mes de clases en todos los colegios y también son ya varias semanas de actividades de grupos y movimiento Calasanz en muchos sitios. Este curso os invitaremos constantemente a venir, para encontrarnos, para saber mirar, porque hemos hecho de esa respuesta de Jesús “venid y veréis” el lema para este 2014-2015.

Por eso, es importante que estés muy atento a todo aquello que se te vaya a proponer.

Estos días en Granada hemos vivido las convivencias de 1º de Bachillerato en Loja y en La Zubia. Algunas personas decían que habían encontrado la felicidad haciendo cosas por los demás junto con su grupo del Movimiento Calasanz, colaborando en diversos proyectos, y también reflexionando juntos y buscando momentos de confianza en los que hablar de uno mismo o escuchar a otros. No eran pocos los que el viernes por la tarde preferían quedarse y alargar los días, que tomar el tren de vuelta. Creo que ha sido una experiencia de ir, ver y querer quedarse, a pesar de que al principio no todos estaban tan animados para vivir esos días. A menudo pensamos así al terminar una convivencia, una excursión, una actividad que te hace descubrir ese sentido que tiene todo aquello que vivimos. Me parece que es la experiencia de estar ya viendo, de hacer realidad el “Ven y verás”. Y ojalá seáis muchos los que podáis vivirlo.

Ahora toca pensar cómo seguir “yendo y viendo” en todo momento, en el trabajo y las clases, en el estudio y los ratos libres, en las actividades de cada semana y en las semanas y campañas especiales que viviremos.  Que lo podamos ir contando y expresando a los demás.

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