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El tesoro escondido… te atreves a buscarlo?

El Reino de Dios se parece a un tesoro escondido en un campo que un día un hombre encuentra. Cuando lo descubre, lo vuelve a esconder y, lleno de alegría, vende todas sus posesiones para comprar aquel campo (Mt 13, 44-45). 

Hace dos semanas, me invitaron a ir a las convivencias de 4º de la ESO del colegio de la Compasión, en Pamplona, para hablarles de mi vida y, desde ella, darles algunas pistas para descubrir la propia vocación. Como tantas veces, empecé con esta parábola de Jesús: un hombre que descubre un tesoro en el campo; lo vuelve a enterrar (porque las cosas que están enterradas en un sitio son, en aquella época y hoy también, del dueño de la tierra), y con gran alegría, vende lo que tiene y compra el lugar, para desenterrar de nuevo el cofre… Entonces, ¡el tesoro es suyo!

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Para mí y para todos los escolapios, la vocación es ese tesoro. Es el sueño de Dios para tu vida, lo que te va a hacer plenamente feliz y va a hacer que trabajes para que los demás sean tan felices como tú, lo que va a dar sentido a todo lo que hagas, la llamada que Jesús nos hace para vivir desde lo mejor de nosotros/as mismos/as… No sólo es una profesión o aquello a lo que te vas a dedicar, sino es la forma de vida, el estilo desde el que quieres vivir, para hacerlo siempre desde lo mejor de ti… y para los cristianos, al ser algo tan profundo y bonito, es algo que sólo puede venir de Dios, el que ha soñado con nosotros desde siempre y nos llama a vivir en plenitud, al estilo de Jesús y su Evangelio…

Además de estar super a gusto con esa clase de 4º A, jejeje, tengo que deciros que acabé emocionado… Pensé mientras hablaba que tenía muchísima suerte de haber encontrado, gracias a muchas cosas (mi colegio, mi familia, los escolapios que me han acompañado, tantos monitores…), mi verdadero tesoro, ser escolapio; y que de verdad no lo dejaré por nada del mundo… Y también me emocioné pensando que los escolapios tenemos que ser expertos en esto: en ayudar a los chavales y jóvenes a descubrir su tesoro, la vocación a la que están llamados… Ojalá podamos hacerlo esto día a día, con toda la gente con la que estamos, de la que somos monitores, y a la que buscamos contagiar esa alegría y esa sed de más, de estar en búsqueda y de querer vivir desde lo mejor de uno mismo, desde la propia vocación…

Por eso, hoy os escribo estas líneas, queridos amigos de la Revista Emaús, porque quiero compartir con vosotros la gran alegría que ha supuesto para mí el haber encontrado mi tesoro, ser escolapio… Llevo ya 7 años en esta gran aventura (primero como “de prueba” y estos últimos años ya convencido) y os puedo decir que han sido los mejores 7 años de mi vida y que no los cambiaría por nada… ¡¡Y los que me/nos quedan por vivir aún!!… Y por compartir con todos los compañeros de camino (aquí, pero también en Granada, Vitoria, Bilbao, Zaragoza… y también Bolivia, Brasil y un larguísimo etcétera), los escolapios, hermanos que Dios ha puesto en mi vida… pero también ¡¡con vosotros/as!! 

Así que dar gracias por el tesoro de la vida escolapia y por todas las “perlas” que tiene: la vida compartida con otros, en grupo y comunidad; el dar tu tiempo por los demás, sabiendo que recibes siempre más; el tener un vida feliz y llena de sentido; el saber que puedes vivir el Evangelio, vivir al estilo de Jesús; la suerte de poder elegir tu vida, de sentirte muy libre y de querer invertir esa libertad en   los chavales y en los más pobres; el vivir desde lo mejor de ti mismo, desde esa llamada de Dios, desde lo que sueña para ti; el arriesgar y no arrepentirte…

Para ti Dios también tiene un tesoro preparado, una llamada… ¿Te atreves a buscarlo? 

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“Convertíos…”

La Cuaresma es un tiempo de conversión, de acercarse más a Jesús. “Convertíos y creed en la Buena Noticia”, en el Evangelio, nos decía al principio de todo este tiempo… Tantas veces lo hemos escuchado que en ocasiones deja de sonarnos como algo novedoso, diferente… y podemos caer en la rutina o en pensar que ya lo hemos conseguido, aunque siempre sigamos en camino…

Para mí “convertirse”, creer de verdad en el Evangelio, es algo así como lo que nos dice Fano en su dibujo: volar alto, vivir la vida a “pleno pulmón”, saber que puedes cambiar, sacar lo mejor de ti mismo/a, incluso cosas que nunca habías soñado que tenías… Los que somos escolapios intentamos vivir esto cada día y también “contagiarlo”, que se nos note que somos de los de Jesús, que hagamos la vida de los demás más fácil, que les llevemos un “trozo” de ese Evangelio…

A veces, tenemos cosas dentro que ni nosotros mismos nos esperamos tener o nos conocemos. Y Jesús, el Evangelio, te ayuda a descubrir esas cosas, a ser esa mariposa del dibujo. Como decía un escolapio, mejor que atreverte realizar tus sueños es atreverte a realizar lo que Dios sueña para ti… Porque Él, que nos quiere tanto, nos sueña siempre felices y capaces de “dar mucho fruto”, de darnos por los demás… ¿Nos atrevemos a vivirlo?

Informe de Cáritas sobre la crisis económica

Hola de nuevo, amig@s de la revista Emaús! Os dejo aquí otra cosa interesante que me han pasado estos días.

Es un link de un periódico virtual, que defiende los Derechos Humanos y el periodismo alternativo, llamado “Periodismo Humano”. Suele publicar noticias sobre temas poco conocidos: lugares en conflicto (como actualmente Siria), situaciones injustas (tienen un reportaje interesante sobre la actuación de las farmacéuticas en el mundo), noticias sobre cooperación internacional, etc.

Esta semana han publicado una sobre el informe de Cáritas de la situación actual de la crisis. La noticia es que la pobreza cada vez está afectando más a todos los hogares, especialmente a aquellos donde viven niños y jóvenes. Como escolapio, no puedo evitar indignarme ante esta situación. La crisis es algo que ya vivimos todos pero es cierto que en algunas familias está viviéndose ya casi como algo dramático. Espero de corazón que en estos momentos todos saquemos lo mejor de nosotros mismos y hagamos de la solidaridad lo más importante, especialmente con los más débiles y con aquellos que más lo necesitan. Os dejo con el artículo. Un saludo a tod@s!

Informe de Cáritas sobre la crisis económica

Un mensaje para toda la humanidad…

Hola amig@s de la revista Emaús! Hace poco me llegó un vídeo interesante que lleva ya algún tiempo circulando por Internet y quería compartirlo con vosotr@s.
Es un trozo del discurso final del “Gran Dictador”, la película de Chaplin, intercalado con imágenes y música. Esta película es uno de los clásicos del cine que recomiendo ver a todo el mundo (a mí me gustó mucho, la verdad). Grabada en 1940, es una gran denuncia del régimen nazi y en general de la situación de guerra de aquel momento. El discurso final, que es la parte más emotiva de la película, podría haberse escrito hace poco y creo que aún tiene mucho que decirnos. Espero que os guste. Ya me diréis qué os parece en los comentarios. Un saludo!!

Noticia escolapia: multiplicando vida…

Hola de nuevo a tod@s! Publicamos también aquí una nueva noticia escolapia: el encuentro que tuvimos el fin de semana pasado en Vitoria-Gasteiz y Pamplona-Iruña del Proyecto Multiplicando Vida. Nos manda la crónica Nacho García Navarrete, monitor de los grupos de Granada, que estuvo disfrutando del encuentro aquí en Pamplona. Esperamos que os guste. Un saludo!!

El fin de semana del 17 al 19 de febrero se ha llevado a cabo la segunda convivencia del proyecto Multiplicando Vida. Éste está dirigido por los escolapios de la provincia de Emaús y nos lo han ofrecido a algunos de los grupos de catecumenado de Granada, Sevilla, Vitoria y Pamplona, aunque unos cuantos optaron por desertar en este último encuentro. En esa ocasión participamos Rubens de Sevilla y Blanca, Leo, Alba, Jaime, Carlos y Nacho de Granada.

Se han hecho remodelaciones y definitivamente quedamos 2 grupos: Uncía y Landriani. Los primeros se han reunido en Vitoria, en la comunidad escolapia y por otro  los Landriani, que hemos estado en Pamplona.

Tras 12 horas intensas de viaje en autobús, llegamos a la esperada ciudad a las 6:30 de la mañana. Nos recogieron Antonio Entrena y Jesús Elizari para llevarnos a su casa y, tras un Colacao calentito, nos volvimos a acostar. A las 10:30 estábamos desayunando, dispuestos a recorrer Pamplona de mano de Antonio. Por la tarde, conocimos el proyecto Ikaskide, donde estuvimos jugando con los chavales, ayudándoles con los deberes, leyendo y haciendo algún que otro improvisado truco de magia. De ese momento nos sorprendió la confianza que en pocos segundos nos brindaron los niños. Al volver a la casa, tuvimos un rato de reunión seria donde escribimos en nuestros cuadernos lo que habíamos vivido en ese día. Por la noche, los granadinos implantamos la tendencia obsesiva del juego de cartas Jungle Speed.

Al día siguiente, amanecimos con la llegada tardía de dos compañeras granadinas, Leo en Vitoria y Blanca en Pamplona. Los Landriani tuvimos una gymkhana con los chavales de Ikaskide que consistía en varias pruebas muy divertidas, un pequeño taller de magia y un montón de canciones recopiladas por las distintas ciudades. El reencuentro con los niños fue genial, aunque tambien conocimos a otros muchos nuevos. Al terminar con las canciones, nos despedimos de ellos con mucha pena. De vuelta en casa, dimos otro pequeño paseo por Pamplona para que Blanca la conociera, y aprovechamos para comprar algunos recuerdos y alguna botellita de exquisito “Patxarán”.

Por la tarde tuvimos otro rato de reunión, en el que escribimos las sensaciones del día a modo de oración para ofrecérselas al Padre y leímos una carta de Pedro Aguado, destinada a jóvenes como nosotros.

Por la noche nos fuimos de bautizo al colegio, donde nos unimos con los Uncía, para ver los locales de Mikel Gurea, Laguntzak y Bidean. Tras la misa, la comunidad Lurberri nos invitó a un suculento piscolabis en el comedor del cole, y en casa tuvimos unas horas de cantos efusivos de misa con la guitarra en las que cantamos las canciones más bonitas de las eucaristías de cada ciudad, acompañadas de una copita de Patxarán de la tierra para celebrar el fin de semana que ya se acababa.

El domingo nos levantamos a las 9:30 para asearnos y desayunar y luego tener la última reunión a modo de oración, en la que cada uno dimos gracias por las cosas que aprendimos en esos escasos 3 días. Tras esto, nos despedimos de la comunidad y nos juntamos con los Uncía en Vitoria para coger el autobús a Madrid.

El viaje se hizo bastante largo, ya que cargábamos con una pesada sensación de tristeza al abandonar la segunda convivencia del Proyecto Multiplicando Vida. Ya en Granada, Ion Aranguren nos recogió en la estación y nos dejó en nuestros respectivos destinos.

Como conclusión, podemos decir que ha sido un gran fin de semana, que no ha consistido simplemente en sumar otra experiencia, sino que nos ha abierto la mente y nos ha permitido conocer un poco más de cerca la vida escolapia, dejándonos una sensación maravillosa. Hemos aprendido una buena forma de MULTIPLICAR VIDA.

Enero: mes de la paz

Hola amigos y amigas de la Revista Emaús! Con un poco de retraso, publicamos este nuevo “post” sobre la celebración del mes de la paz. Como algunos sabéis, en enero solemos conmemorar la Semana de la Paz en todos nuestros coles escolapios. En Pamplona-Iruña, con los grupos de Bidean, solemos celebrarla haciendo un encuentro especial, la “Bakegintza” (“acción por la paz”, en euskera). Así, os ponemos aquí una entrevista de uno de los chavales de estos grupos, Eduardo Pelegrí, donde nos cuenta un poco qué le pareció el encuentro y cómo lo vivió. Esperamos que os guste. ¡Un saludo!

Eduardo Pelegrí es un chico del grupo de Bidean 2, de 4º de ESO de Pamplona-Iruña. Hace poco, los grupos de Pamplona, con motivo de la Semana de la Paz, tuvieron una actividad más especial, la Bakegintza. Por eso, hemos querido hacerle esta entrevista para saber un poco más qué cosas hacen en su grupo y para que nos pueda contar en qué consistió esa actividad.

Hola Edu, ¿qué tal estás?

Bien, bien, a gusto.

Lo primero de todo, para los que no sepan, ¿podrías explicarnos qué es eso de los grupos de Bidean? ¿Qué significa “Bidean”?

“Bidean” significa “camino” en euskera y nos llamamos así los grupos que van desde 3º de ESO a 2º de Bachiller de aquí de Pamplona-Iruña. Se llaman así porque pensamos que estar en un grupo nos sirve para dar pasos poco a poco y llegar a ser lo que queramos en la vida.

¿Cuándo es el momento en que pasas a ser de Bidean?

En el campamento de verano, en la casa de Txamantxoia, donde, después de una travesía por los Pirineos, al final casi del campamento, hacemos la Promesa. En ese momento, nos comprometemos delante de todos los de Mikel Gurea a hacer cosas que nos ayuden a ser mejores personas. Con la Promesa se deja de ser de Mikel Gurea y se pasa a ser de Bidean.

Entonces, antes de ser de Bidean, estabas en los grupos de Mikel Gurea, ¿no?

Si, ¡claro!

¿Y te gustó hacer la promesa?

Me gustó mucho. Fue un momento muy bonito.

Bueno, y hablando ya de tu grupo, ¿cuántos sois en vuestro grupo y qué habéis hecho en estos meses?

Actualmente somos 26 y hemos hecho muchas cosas. Una de ellas fue por la Semana Escolapia donde colaboramos en el Túnel del Tiempo, una actividad para los más pequeños del cole. Era un recorrido por algunas salas del colegio donde había varias pruebas y les enseñábamos muchas cosas sobre Calasanz. Se lo pasaban muy bien.

Y aparte de todo eso, ¿habéis hablado de algún tema durante el año?

Sí, sobre todo hemos hablado de cómo hacer un grupo mejor de Bidean y si estamos a gusto con nosotros mismos.

¿Y estáis contentos en el grupo?

Sí, estamos muy contentos y nos gusta a  todos estar en Bidean.

Me imagino que habréis tenido algún campamento o alguna salida en todo este tiempo, ¿no?

Si, al principio de curso tuvimos el Paso, donde conocimos a nuestros monitores actuales, Maite y Antonio. Luego, tuvimos una salida a Azkona donde disfrutamos juntos de un día de grupo. En Navidad también tuvimos nuestro campamento en Irañeta. Eso fue lo más bonito. Allí hicimos muchas cosas. La más importante fue hablar de la amistad, de cómo son nuestros amigos y cómo ser mejor amigo de todos. Nos sirvió mucho para pensar sobre nosotros mismos y conocernos mejor. Además, al final del campamento, en la velada, cada uno dio a su “amigo invisible” un regalo que había preparado anteriormente. Ese también fue un momento donde estuvimos a gusto y donde demostramos que somos un grupo muy unido.

También me han contado que hace poco tuvisteis una actividad especial, la Bakegintza (“acción por la paz”, en euskera). ¿Qué fue eso?

La Bakegintza fue una actividad especial que hicimos en la Semana de la Paz donde nos reunimos todos los grupos de Bidean, de los dos coles de Pamplona, los del nuestro y los de La Compasión. Hicimos varios talleres para pensar un poco sobre la paz en el mundo, los conflictos que existen, cómo podemos ayudar a que se solucionen…

¿Y te gustó? ¿Qué fue lo mejor?

Me gustó mucho y lo mejor fue una dinámica que nos sirvió para ver las diferencias entre los países, especialmente entre ricos y pobres. Primero conocíamos un poco la situación y luego teníamos que hacer unos teatros por grupos. Fue muy interesante.

Bueno Edu, ¿y cómo resumirías en una frase qué significa estar en Bidean?

A mí estar en Bidean me ayuda a ser mejor persona, a compartir más y a estar mejor con todo el mundo.

Y Edu, para acabar, ¿qué mensaje quieres decir a los que están leyendo esta revista y que no están en grupos?

Pues que está muy bien apuntarse, es muy divertido. Las reuniones están bien, pero los campamentos y salidas son lo mejor. Allí disfrutamos mucho y nos sirven para conocernos mejor entre nosotros y hablar de cosas que no solemos hablar. Además, soñamos muchas veces con ser algún día monitores y poder ayudar a chavales, que también está muy bien.

En un martes “normal”…

Hace poco me pasó una cosa bastante bonita, de esas que te emocionan por dentro… Era un martes cualquiera, de esos de invierno, que aquí en Pamplona suelen ser bastante fríos. Y era por la tarde, una de esas tardes donde tenemos bastantes cosas, donde me toca ir de un lado a otro (muchas veces en bici, que se va más rápido…, jeje). Después de salir de mi clase de Reli con los de 6º en el colegio de aquí, fui a”Ikaskide”, un refuerzo  escolar que tenemos en el Casco Viejo de Pamplona y donde ayudamos a hacer las tareas cada tarde a más de 20 chavales.

Llegué allí, saludé a los chavales que fueron llegando, a los monitores también, nos fuimos acomodando todos… Era una tarde que parecía “normal”, cotidiana: de resolver dudas de matemáticas o de lengua, de animar a los chavales a que leyesen algún libro… y también de intentar tratar a todos con cariño, de “reñir” a los que se despistaban…Y después de bastante rato de tareas, decidimos salir al patio interior donde a veces jugamos todos juntos… Lo malo es que, como ya he dicho, hacía frío y ya era de noche (serían cerca de las 19h o así) y algunos chavales salieron sin chaqueta a la calle. Entonces, antes de empezar un juego que había preparado una monitora, un chaval me dijo: “¡Antonio, eres un sol!”. Y me dio un abrazo, intentando que le diese un poco de calor, ya que se estaba literalmente “helando”…Yo, desde luego, que me emocioné por dentro. Escuchar sus palabras, sinceras y dichas con mucho cariño, me hizo mucha ilusión. “Vamos, te acompaño a coger la chaqueta”, le dije…

Más tarde, cuando llegué a casa, comenté lo que había vivido con los de mi escolapios de mi casa (Juan, Jesús, Eloy y Óscar, no sé si los conoceréis…). Y conforme lo iba pensando, más agradecía en mi corazón a Dios lo que había vivido, en mitad de un día que parecía que iba a ser normal… Me recordó todo a dos frases de Jesús. La primera es esa tan conocida de “el que acoge a uno de estos niños en mi nombre, a mí me acoge…” (Mc 9, 37) . Yo la verdad es que me sentí así: que en el abrazo de ese chaval Jesús me hablaba al corazón y que yo, al abrazarle, le devolvía el gesto… Pero sobre todo me acordé de una frase que descubrí hace poco del Evangelio: si queréis a los demás verdaderamente, empieza diciendo, “seréis hijos de vuestro Padre del cielo, que hace salir su sol sobre malos y buenos y hace llover sobre justos e injustos…” (Mt 5, 45). Así quiero ser yo, pensé. Ser un “sol”, como me había dicho ese chaval, para todos, especialmente para los más pequeños… Llevar a los demás esa “lluvia”, ese agua que te llena de vida, que sólo te la da Jesús… Y sobre todo ser el escolapio que los demás necesiten, sobre todo los chavales, para poder hacer realidad lo que dice la canción: “como un padre, para el que no tuvo padre; como hermano para el que no tuvo hermano; como amigo para aquel que en esta vida no ha conocido el cariño de un amigo”. Menos mal que iba a ser una tarde de martes “normal”…

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